Las parejas saludables y felices con su matrimonio separan tiempo para estar juntos, para conversar y encontrarse el uno con el otro. Muchas parejas “se acompañan” solamente. Salen con sus hijos, van a la iglesia, se reúnen con amigos o parientes, pero quizás pasen semanas y aun meses sin estar juntos, solos.

El comentario que Marta había hecho en el consultorio sobre el distanciamiento con su esposo tenía mucho de nostalgia. Ella lo comparaba con el tiempo de noviazgo, donde disfrutaba de la relación, precisamente porque separaban tiempo para conversar y planificar el futuro. Ocho años después, un lento e imperceptible proceso de alejamiento había ganado terreno porque la vorágine de las actividades había eliminado todos los momentos de estar juntos.

Las parejas que son felices hacen el tiempo. Se necesita mucho esfuerzo, pero lo hacen. Encuentran a alguien con quien dejar a los chicos mientras salen a conversar juntos para compartir lo que piensan y sienten. Una mesa de confitería, un banco de plaza, una caminata son cosas que no requieren de grandes gastos y son útiles a este fin.

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