Es mejor usar la acción para obtener acción. Hay cientos de herramientas que podrían coadyuvar a una respuesta esperada. Algunas de ellas envuelven dolor para el chico, mientras que otras le ofrecen un premio. El pequeño dolor puede proveer excelente motivación para que el niño cuando llega en el momento adecuado. Podemos ver que los padres podrían tener algunas maneras de hacer que sus hijos deseen cooperar, más que simplemente obedecerles porque les dicen que deben hacerlo. Cuando el caballerito ignora las órdenes de mamá, tal vez le convendría saber que ella puede recurrir a la disciplina práctica.

El chico tiene que hacer una elección, y ya se le ha dicho claramente lo que su madre espera de él. No necesita gritarle. No necesita amenazarlo con quitarlela vida. No precisa trastornarse. Simplemente, ha dado una orden. Por supuesto, mamá tendrá que demostrar una o dos veces que aplicará el asunto si es necesario. Y a través de los meses el niño constatará si ella se mantiene en el timón de gobierno. No existe la más mínima duda en mi mente acerca de cuál de estas dos actitudes es la menos dolorosa y la menos hostil entre padres e hijos.

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