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Necesidad más importante en la crianza de los hijos

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Written by Todo Consejo

Necesidad más importante en la crianza de los hijos. Nuestros hijos viven a diario con muchas necesidades y a lo que mas deberíamos prestar atención es a como suplir aquellas necesidades espirituales.

Muchos de nosotros como padres estamos buscando programas o métodos que nos ayuden en la crianza de nuestros hijos y para ello recurrimos a maestros o programas donde nos dan una serie de instrucciones que muchas de ellas están lejos de la realidad aunque algunos son bien acertados. Pero en comparación con los principios bíblicos expuestos en la Biblia son innecesariamente complejos.

Si queremos suplir aquellas necesidades espirituales de nuestros hijos primero debemos considerar la crianza de nuestros hijos como una bendición y no como una carga, pues la misma Biblia lo expone así  en el Salmo 127:3

Reconociendo la naturaleza de nuestros hijos

Tengamos presente que nuestros hijos no llegan a este mundo buscando a Dios y su justicia. Ni siquiera llegan a este mundo con una inocencia neutral, ellos llegan buscando satisfacer sus propios deseos pecaminosos y egoístas y aunque su naturaleza pecaminosa no llegue plenamente a expresarse en su conducta, ellos por naturaleza se inclinan a hacer lo malo, a esto se le conoce como: “depravación total”.

Esta depravación se nos heredó desde nuestros padres y si retrocedemos un poco más, nuestros padres la heredaron de Adán Génesis 5:3, 3:8 y Romanos 5:12. A excepción de Cristo, que fue concebido de forma sobrenatural, ninguna persona concebida es exenta de la mancha del pecado de Adán y de heredarla.

De esta forma todos nosotros heredamos tanto la culpa como la corrupción de Adán y lo transmitimos a nuestros hijos. Nacemos en una raza caída y heredamos una naturaleza caída, por lo tanto somos seducidos y arrastrados al pecado. Tenemos un apetito por el mal y ningún deseo natural para Dios, no tenemos capacidad propia para resistirnos al mal y de forma natural obedecer a Dios Romanos 8:7-8. De hecho pecamos debido a que somos pecadores. No somos criaturas inocentes que de repente nos volvemos malos al pecar por primera vez. No nacemos moralmente neutros, nacemos pecadores, somos por naturaleza malos, pecadores e igualmente nuestros hijos.

Cada vez que tengamos a un recién nacido en nuestros brazos, pensemos que ellos no son inocentes criaturas, pero que si son todavía ingenuos  y solo carecen de experiencia para hacer lo malo.

Nuestros hijos no se malean por lo que hacemos nosotros como padres, pues ellos ya nacieron pecadores, y esta condición de pecadores se manifiesta debido a lo que “no hacemos” como padres.

La Biblia nos enseña que “La necedad está ligada al corazón del muchacho, más la vara de la corrección la alejará de él” Proverbios 22:15. Cuando les permitimos a nuestros hijos que simplemente sigan el curso de su naturaleza, el resultado es el desastre. Aquel recién nacido, tan encantador, está ya reprobado para el bien si sus padres no están comprometidos a criarlo en disciplina y amonestación del Señor.

“No les permitamos”  a nuestros hijos seguir su propia naturaleza y que sea ella quien determine lo bueno y malo,  pues eso solo resultará en una vida de pecado. Enfoquémonos en suplir la necesidad más importante para nuestros hijos.

Reglas estrictas no es la necesidad mas importante

Ahora que somos conscientes de la naturaleza de nuestros hijos no lleguemos a pensar que la solución es criarlos en control estricto junto con una estricta disciplina.

La enseñanza de buenas maneras a nuestros niños no es una solución a su depravación humana y aplicar castigos por mala conducta tampoco resolverá el problema.

No nos concentremos en la corrección de la conducta externa, solo reprendiendo sus malas conductas con amenazas de disciplina, pues podemos estar criando hipócritas. Con frecuencia los niños obedecen para evitar el castigo.

Recuerda que esta clase de control  de la conducta, puede que de buenos resultados por un tiempo (especialmente cuando los padres están cerca) pero no hace frente al problema de depravación, que es un problema del corazón. En la vida de ti hijo hay una necesidad más importante.

Aislarlos no es la necesidad más importante

Como padres cristianos creemos que cumplimos nuestra tarea al creando una coraza alrededor de nuestros hijos para aislarlos de malas influencias.

Les prohibimos muchas cosas, entre ellas ver televisión, escuchar música que no es cristiana o compartir con amigos cuyos padres no son cristianos, pero esa no es la solución, hay una necesidad más importante. Por supuesto que debemos tener el control de lo que ven u oyen, pero aislarlos no es la solución.

La ingenuidad no es un rasgo que debemos cultivar en nuestros hijos, pues los convierte en blancos fáciles, además recuerda lo que la Biblia dice acerca de los “simples” o ingenuos, como da ejemplos negativos acerca de ellos: Proverbios 1:22, 32; 7:7; 8:5; 14:15,18; 22:3; 27:12.

La necesidad más importante no es aislarlos totalmente del pecado y de las tentaciones. No debemos cultivar en nuestros hijos la clase de “inocencia” que los dejará expuestos y vulnerables a tentaciones que nunca se imaginarían que existen.  Nuestra tarea es enseñarles a discernir, no criarlos como mojigatos.

Aun en temas de sexo, somos los padres los más indicados para enseñar a nuestros hijos. No hagamos  de ello un tabú, pues la Biblia misma no lo presenta como algo malo. El sexo fuera del matrimonio es malo, pero dentro del matrimonio es santo y honroso Hebreos 13:4.

La enseñanza apropiada a los niños en estos temas es parte de la responsabilidad nuestra como padres. Y si nosotros como padres no  transmitimos la enseñanza bíblica acerca del sexo y la reproducción humana, se multiplicaran las posibilidades de que nuestro niño o niña desarrolle actitudes impías hacia esta realidad.

Los apetitos pecaminosos son parte de nuestra naturaleza caída. No se trata solamente de aprender conductas. No rehúses enseñar a tus hijos  acerca de sexo porque te perderás la oportunidad de darles una perspectiva recta, que luego puede desencadenar  en ellos malvadas imaginaciones que los llevaran a experimentar terribles experiencias.

Fortalecer su autoestima, no es la necesidad más importante

Los filosos y estudiosos dicen que si nuestros hijos tuvieran una mejor opinión de sí mismos se resolverían la mayoría de sus problemas psicológicos y emocionales.

La raíz de los sus problemas dicen ellos es que las personas no  se valoran, ni tiene un respeto por sí mismas, por ello nos sugieren a nosotros como padres que enseñemos a nuestros hijos a que se amen a sí mismos y que se sientan bien consigo mismos.

Si como padres consentimos a que se  expresen libremente para que se sientan bien consigo mismos estamos alentando y alimentando sus peores tendencias de depravación.

La autoestima no es bíblica, Dios no habla de ello, más bien dice “niégate a ti mismo”, “ama a tu prójimo”.

Jesucristo en sus vidas, es la necesidad más importante

Tu hijo, así como tú y yo necesita de un Salvador, pues conociendo nuestra naturaleza y depravación humana, somos conscientes de la necesidad de un Redentor.

Ellos están muertos en sus delitos y pecados Efesios 2:1

Por ello necesitan nacer de nuevo Juan 3:6-7

Sus vida no agradan a Dios, porque viven según la carne Romanos 8:7-8

Necesitan recibir a Jesús en sus corazones y vidas, porque él murió por sus pecados para redimirlos 1Corintios 15:3

Nuestro trabajo es darles a conocer a este Salvador y Redentor y criarlos en disciplina y amonestación del Señor Efesios 6:4

La Respuesta es: Cristo obrando en la vida de nuestros hijos en su diario vivir.

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